jueves, 11 de agosto de 2011
SOMALIA.
La sobrevenida quiebra de la economía, que ha sostenido el estado del bienestar de los llamados países del primer mundo, ha puesto de manifiesto la insolente autoimportancia, y autoignorada estúpidez, que se conceden los naturales de esa parte del planeta, poniendo el grito en el cielo por la suerte con la que tendrán que lidiar si los mercados financieros no encuentran garantía para seguir fiándose de la solvencia que les ha permitido vivir como si todo el mundo fuese de su propiedad –claro que quienes lo pagarán, como siempre, serán las capas que viven con lo justo. De ahí que en los mass media no quepan más lamentos que los emitidos por los que todavía siguen disfrutando del usufruto de los bienes universales, oséase, los pudientes de toda la vida, que aquí, al final, estamos donde siempre, o a eso nos quieren devolver.
Mas, ante tanto desatino y autocomplacencia ignorando a los semejantes, cómo osar mirar a cielo esperando un milagro, cuando en nuestro entorno vienen coexistiendo estos pueblos sumidos en la tragedia, envidiándonos, sin conseguir conjurar la maldición que les lastra la existencia ni llamar nuestra atención, si no es sólo cuando la desgracia es tan sangrante y contundente persistiendo la calamidad que impide soslayar por más tiempo su gravedad, dar lugar a que algunos noticiarios se dignen contar catástrofes como el terremoto de Haití, o las muchas otras, por diferentes razones, que sufren algunos pueblos africanos. A la sazón el clamoroso caso de Somalia que, por los 29.000 niños menores de cinco años que han sucumbido a causa de la hambruna derivada de las últimas sequías, no ha merecido tal tratamiento.
Lo peor, de los recien pasados sesenta años, es la malnutrición que en estos momentos, según la ONU, contabiliza a 640 mil infantes somalíes que incrementarán la lista de los que, ojalá sea verdad que están en mejor vida, la providencia no protegió en este valle de Josafaf. Es la triste realidad, que seguirá de permanente actualidad si el mundo sigue mirando para otro lado y no se conmueve con el drama que padecen más de tres millones de personas en aquella región de África. Todo, con la excusa de que llevar ayuda a Somalia es difícil porque milicias islámicas, afines a las estrategias de Al-Qaeda frente a Occidente, controlan gran parte de las zonas más afectadas por la sequía, negando la mayor, e impidiendo el acceso a quienes podrían proveer de medios del Programa Mundial de Alimentos.
Y, lo más grave aún está por venir, tal lo ve el director de este programa en Etiopía, dado que la situación se extenderá por otras zonas del territorio, donde ya han comenzado las huídas para refugiarse en los países vecinos, intentando sobrevivir en campamentos, contando con las ayudas que la comunidad internacional le preste, aun las dificultades que ésta encuentra para recaudar fondos de quienes están comprometidos, caso de la Unión Africana, para prevenir que los efectos climáticos del momento y los eventuales en el futuro, se atajen. Así, ésta ha convocado una cumbre para el 25 de agosto próximo con el afán de recabar fondos de donantes que palien y fomenten iniciativas que eviten estas plagas.
No será nada fácil dada la situación de crisis económica que atravesamos; y esto será un argumento para excusarse y eludir responsabilidades por parte de estados –ahí está el manido 0,7 que ya hasta huele, pero nadie los suelta-, empresas, industrias, y las mismas ONGs, hasta ahora implicados. Y es que a la fecha, según la ONU, se han invertido centenares de millones, empero, se siguen necesitando más centenares de millones o tendremos sobre nosotros otro cargo de conciencia que añadir a nuestra lista de egoísmos, siendo cómplice de quienes sólo estuvieron atentos para esquilmarlos.
Mas, ante tanto desatino y autocomplacencia ignorando a los semejantes, cómo osar mirar a cielo esperando un milagro, cuando en nuestro entorno vienen coexistiendo estos pueblos sumidos en la tragedia, envidiándonos, sin conseguir conjurar la maldición que les lastra la existencia ni llamar nuestra atención, si no es sólo cuando la desgracia es tan sangrante y contundente persistiendo la calamidad que impide soslayar por más tiempo su gravedad, dar lugar a que algunos noticiarios se dignen contar catástrofes como el terremoto de Haití, o las muchas otras, por diferentes razones, que sufren algunos pueblos africanos. A la sazón el clamoroso caso de Somalia que, por los 29.000 niños menores de cinco años que han sucumbido a causa de la hambruna derivada de las últimas sequías, no ha merecido tal tratamiento.
Lo peor, de los recien pasados sesenta años, es la malnutrición que en estos momentos, según la ONU, contabiliza a 640 mil infantes somalíes que incrementarán la lista de los que, ojalá sea verdad que están en mejor vida, la providencia no protegió en este valle de Josafaf. Es la triste realidad, que seguirá de permanente actualidad si el mundo sigue mirando para otro lado y no se conmueve con el drama que padecen más de tres millones de personas en aquella región de África. Todo, con la excusa de que llevar ayuda a Somalia es difícil porque milicias islámicas, afines a las estrategias de Al-Qaeda frente a Occidente, controlan gran parte de las zonas más afectadas por la sequía, negando la mayor, e impidiendo el acceso a quienes podrían proveer de medios del Programa Mundial de Alimentos.
Y, lo más grave aún está por venir, tal lo ve el director de este programa en Etiopía, dado que la situación se extenderá por otras zonas del territorio, donde ya han comenzado las huídas para refugiarse en los países vecinos, intentando sobrevivir en campamentos, contando con las ayudas que la comunidad internacional le preste, aun las dificultades que ésta encuentra para recaudar fondos de quienes están comprometidos, caso de la Unión Africana, para prevenir que los efectos climáticos del momento y los eventuales en el futuro, se atajen. Así, ésta ha convocado una cumbre para el 25 de agosto próximo con el afán de recabar fondos de donantes que palien y fomenten iniciativas que eviten estas plagas.
No será nada fácil dada la situación de crisis económica que atravesamos; y esto será un argumento para excusarse y eludir responsabilidades por parte de estados –ahí está el manido 0,7 que ya hasta huele, pero nadie los suelta-, empresas, industrias, y las mismas ONGs, hasta ahora implicados. Y es que a la fecha, según la ONU, se han invertido centenares de millones, empero, se siguen necesitando más centenares de millones o tendremos sobre nosotros otro cargo de conciencia que añadir a nuestra lista de egoísmos, siendo cómplice de quienes sólo estuvieron atentos para esquilmarlos.
sábado, 23 de julio de 2011
RESPECTO AL FLAMENCO en el Festival de la Guitarra de Córdoba 2011.
Transcurrida una semana de la clausura, con ya la digestión hecha, hago una reflexión sobre los espectáculos vistos y disfrutados; ambas cosas en todos, que no siempre se dan, aunque cada uno se haya ganado su puesto en mi particular ranking. Y puede ser un ejercicio sano para corregir, si procede, si la memoria guardó las impresiones recibidas al instante de producirse, que no tienen porque ser las más precisas, puesto que, sobre la marcha, el estado anímico puede verse condicionado por muchas circunstancias, que tenidas en cuenta después, en su visión de conjunto, podrán alterar el juicio a vote pronto emitido.
Así, en principio, los recintos donde se celebran contribuirán a predisponer; igual que la climatología, y el público que concurre; es inevitable. Por tanto, el desarrollo de cada evento no sólo es susceptible de verse afectado, sino que la misma concurrencia podrá tener sensaciones dispares, y por ello las conclusiones finales de cada cual, confrontadas, estarán distanciadas. Si no, hagan la prueba sentándose en la parte delantera o en las gradas del mirador del auditorio al aire libre; un poner. Está comprobado que hay formas de percibir según unas localidades y otras. También en los recintos cerrados, pero en los abiertos como La Axerquía, por su dimensión, se hace más patente.
Y con estas consideraciones comienzo remitiéndome al de Vicente Amigo, donde, los que estábamos en las sillas del lateral izquierdo del aforo, próximos al ambigú de la parte baja, pasamos toda la función sometidos al trasiego que no cesó de quienes no previeron, antes del comienzo, aprovisionarse para así no privarse del objeto principal que les indujo a sacar su localidad para estar presentes en tal espectáculo. ¿Qué pasaba? O eran culillos de mal asiento, o lo que sucedía en el escenario les cansaba. ¿Cuál será la crítica de éstos, respecto a lo que presenciaron? También, mirando otro aspecto de la función, cómo no protestar por la atención que se le prestó al sonido que servía a la voz de Javier Latorre. Su recitado no se entendió ni en las primeras filas.
El encuentro con Javier Barón produjo en más de un asistente un cierto bochorno ajeno. Cómo es posible que en una provincia como la cordobesa, que se precia de una aquilatada afición flamenca, sólo asistieran los que ocuparon la mitad de las localidades del aforo del Gran Teatro. Inconprensible, porque no se trata del gran público, que allí no cabría, sino de los afines a esta manifestación artistica, dada la figura en ciernes que se presentaba y el elenco nada desconocido que le aompañaba. Al que se perdieron, como también a un David Palomar, inédito por estos lares recitando, y exhibiendo cualidades rapsodas desconocidas.
Con Rocío Molina, quienes asistimos sin ninguna predisposición a su espectáculo, saldríamos sorprendidos y con el deseo de ampliar nuestro horizonte y el campo de visión donde el flamenco podrá expandirse sin complejos de cometer desafueros. A esta artista hay que tenerla en cuenta.
¡Ay! Y menos mal que nos esperaba Víctor Monge Serranito, porque se las trae que, en un festival de la guitarra, la dimensión flamenca del instrumento de las seis cuerdas se limite a presentar a un sólo intérprete, por más que sea de la talla del que nos ocupa, y en una geografía donde la guitarra tiene tantos seguidores, e inducidos imitadores de los maestros que tanta gloria le han dado.
Que el bailaor Joaquín Cortés es genial no lo discutiré yo, y que además es un artista dotado para el espectáculo y, probablemente, para colocar la danza a niveles admirables, tampoco, pero, su representación no fue lo que muchos esperábamos en su tierra natal, al hilo del Festival que lo incluyó. Y, desde luego, reproche también para sus paisanos, por los clamoroso huecos del aforo, aún la buena entrada conseguida.
Así, en principio, los recintos donde se celebran contribuirán a predisponer; igual que la climatología, y el público que concurre; es inevitable. Por tanto, el desarrollo de cada evento no sólo es susceptible de verse afectado, sino que la misma concurrencia podrá tener sensaciones dispares, y por ello las conclusiones finales de cada cual, confrontadas, estarán distanciadas. Si no, hagan la prueba sentándose en la parte delantera o en las gradas del mirador del auditorio al aire libre; un poner. Está comprobado que hay formas de percibir según unas localidades y otras. También en los recintos cerrados, pero en los abiertos como La Axerquía, por su dimensión, se hace más patente.
Y con estas consideraciones comienzo remitiéndome al de Vicente Amigo, donde, los que estábamos en las sillas del lateral izquierdo del aforo, próximos al ambigú de la parte baja, pasamos toda la función sometidos al trasiego que no cesó de quienes no previeron, antes del comienzo, aprovisionarse para así no privarse del objeto principal que les indujo a sacar su localidad para estar presentes en tal espectáculo. ¿Qué pasaba? O eran culillos de mal asiento, o lo que sucedía en el escenario les cansaba. ¿Cuál será la crítica de éstos, respecto a lo que presenciaron? También, mirando otro aspecto de la función, cómo no protestar por la atención que se le prestó al sonido que servía a la voz de Javier Latorre. Su recitado no se entendió ni en las primeras filas.
El encuentro con Javier Barón produjo en más de un asistente un cierto bochorno ajeno. Cómo es posible que en una provincia como la cordobesa, que se precia de una aquilatada afición flamenca, sólo asistieran los que ocuparon la mitad de las localidades del aforo del Gran Teatro. Inconprensible, porque no se trata del gran público, que allí no cabría, sino de los afines a esta manifestación artistica, dada la figura en ciernes que se presentaba y el elenco nada desconocido que le aompañaba. Al que se perdieron, como también a un David Palomar, inédito por estos lares recitando, y exhibiendo cualidades rapsodas desconocidas.
Con Rocío Molina, quienes asistimos sin ninguna predisposición a su espectáculo, saldríamos sorprendidos y con el deseo de ampliar nuestro horizonte y el campo de visión donde el flamenco podrá expandirse sin complejos de cometer desafueros. A esta artista hay que tenerla en cuenta.
¡Ay! Y menos mal que nos esperaba Víctor Monge Serranito, porque se las trae que, en un festival de la guitarra, la dimensión flamenca del instrumento de las seis cuerdas se limite a presentar a un sólo intérprete, por más que sea de la talla del que nos ocupa, y en una geografía donde la guitarra tiene tantos seguidores, e inducidos imitadores de los maestros que tanta gloria le han dado.
Que el bailaor Joaquín Cortés es genial no lo discutiré yo, y que además es un artista dotado para el espectáculo y, probablemente, para colocar la danza a niveles admirables, tampoco, pero, su representación no fue lo que muchos esperábamos en su tierra natal, al hilo del Festival que lo incluyó. Y, desde luego, reproche también para sus paisanos, por los clamoroso huecos del aforo, aún la buena entrada conseguida.
miércoles, 22 de junio de 2011
LA LASTRA
-Curro, vengo a tomásme’r cafelito con usté, y a despedísme. Vuervo’r pueblo; y er prósimo fin de semana ya he quedao en reunísme con mis sobrinos en er piso de la playa.
-Sí, por c’aquí ya’ntrao la canina de tós los veranos. ¡Ojú, paisano!, qué calós jase ya. Yo, jasta pensé, ar no vesl’osté en los pasaos días, que ya’staría refugiao en er agua.
-No, Curro. Me vine’r viesnes, a disfrutás la Noche Blanca der flamenco. Y, por poco, no m’acuesto.
-¡Ah!, con que’stuv’osté aquí. ¡Qué m’huviera gustao a mí!, jabésme plantao’n er espestáculo de Migués Povea.
-¿Pos, porqué no f’usté? Aquello, Curro, estuvo superiós.
-Ya sab’osté, yo m’acuesto temprano. Y, m’hijos se fueron ar campo. Y, solo, no m’iba a quedás aquí.
-Estaba tó la siudad en la calle, más los forasteros. Yo me fui, primero, ar de Eva la Yerbabuena, luego a Diego Carrasco, seguí con la guitarra de Jos’antonio Rodrígues, y acabé’n er de Poveda.
-¿A c’hora se f’osté a la cama?
-Con las claras der día. Pero, meresió la pena. Cuant’arte. Qué buen gusto, Y tó gratis, Curro.
-Oste ve. Como’stá la cosa, no veo yo bien jese dispendio munisipás, c’hora s’han inventao, con la noche jesa de marras.
-Curro, pero, jeso no’s un gasto inútil. Es una inversión, que da vida a los negosios d’hosteleria en prinsipio, y repercute en lo demás.
-¿Jeso, se lo cré osté? Pos, la gente más tiesa no pu’está, pa gastá en más c’un bocata, que se lleven de su casa.
-Usté, jestá mu antiguo, Curro. Hoy la gente, aunque tenga poco, si sale, consume. Pos, no había tasca que no’stuviese empetá. Además, no sólo se piensa en los d’aquí. Es en er turismo en generás.
-Pos, ni viéndolo, paisano, lo’ntiendo. Pos, así, ¿qué pretenden tirándose a la calle lo’ndisnaos. Sacásle más a lo’mpresarios?
-No mesclemos las cosas, Curro. Los indisnaos, ya sab’usté, reclaman otras cosas, y no sólo ganás… Er que gane argo, vaya. Por ejemplo, que’r gobierno presione a los que tién, y no siempre a los currantes.
-Es que a los currantes, si quién trabajás, les pien que no sean tan esisgentes, p’así, podés competís.
-¡Competís, pa que los patronos y banqueros ganen más!
-No, paisano, pa contribuís, y que’r gobiesno puea pagás la deuda que tenemos con los mercaos que mos fasilitaron dineros.
-Usté, me pué desís, ¿qué dineros nos dieron los mercaos a usté y a mí?
-Pero, si yo no sé lo qué’s jeso, paisano, ¿me lo v’a preguntás osté a mí?
-Pos, entonses, no repita usté como un papagayo, lo que nadie’ntiende. Si no a qué jesa marea de masa humana en la calle, pidiéndole a los políticos que reassionen, y se unan a nivel europeo pa que los poderes finansieros no aprieten tanto.
-Es que mientras, lo’mpresarios ca ve’stán más afisiaos, sin créditos, y jasí no jay quien amplie los puestos de trabajo.
-Tié usté rasón, Curro, pero, no tós lo’mpresarios se ven con jesas dificurtades, y no s’echan p’adelante. Ya veremos en sestiembre qué nos encontramos.
-Como no lo barrunt’osté, yo, paisano… Pos que tenga un buen verano, y mos veremos j’entonses. Mientras, yo, en er campo, y con mi chicuela d’aguardiente de mostro pueblo, osté sabe.
-Sí, por c’aquí ya’ntrao la canina de tós los veranos. ¡Ojú, paisano!, qué calós jase ya. Yo, jasta pensé, ar no vesl’osté en los pasaos días, que ya’staría refugiao en er agua.
-No, Curro. Me vine’r viesnes, a disfrutás la Noche Blanca der flamenco. Y, por poco, no m’acuesto.
-¡Ah!, con que’stuv’osté aquí. ¡Qué m’huviera gustao a mí!, jabésme plantao’n er espestáculo de Migués Povea.
-¿Pos, porqué no f’usté? Aquello, Curro, estuvo superiós.
-Ya sab’osté, yo m’acuesto temprano. Y, m’hijos se fueron ar campo. Y, solo, no m’iba a quedás aquí.
-Estaba tó la siudad en la calle, más los forasteros. Yo me fui, primero, ar de Eva la Yerbabuena, luego a Diego Carrasco, seguí con la guitarra de Jos’antonio Rodrígues, y acabé’n er de Poveda.
-¿A c’hora se f’osté a la cama?
-Con las claras der día. Pero, meresió la pena. Cuant’arte. Qué buen gusto, Y tó gratis, Curro.
-Oste ve. Como’stá la cosa, no veo yo bien jese dispendio munisipás, c’hora s’han inventao, con la noche jesa de marras.
-Curro, pero, jeso no’s un gasto inútil. Es una inversión, que da vida a los negosios d’hosteleria en prinsipio, y repercute en lo demás.
-¿Jeso, se lo cré osté? Pos, la gente más tiesa no pu’está, pa gastá en más c’un bocata, que se lleven de su casa.
-Usté, jestá mu antiguo, Curro. Hoy la gente, aunque tenga poco, si sale, consume. Pos, no había tasca que no’stuviese empetá. Además, no sólo se piensa en los d’aquí. Es en er turismo en generás.
-Pos, ni viéndolo, paisano, lo’ntiendo. Pos, así, ¿qué pretenden tirándose a la calle lo’ndisnaos. Sacásle más a lo’mpresarios?
-No mesclemos las cosas, Curro. Los indisnaos, ya sab’usté, reclaman otras cosas, y no sólo ganás… Er que gane argo, vaya. Por ejemplo, que’r gobierno presione a los que tién, y no siempre a los currantes.
-Es que a los currantes, si quién trabajás, les pien que no sean tan esisgentes, p’así, podés competís.
-¡Competís, pa que los patronos y banqueros ganen más!
-No, paisano, pa contribuís, y que’r gobiesno puea pagás la deuda que tenemos con los mercaos que mos fasilitaron dineros.
-Usté, me pué desís, ¿qué dineros nos dieron los mercaos a usté y a mí?
-Pero, si yo no sé lo qué’s jeso, paisano, ¿me lo v’a preguntás osté a mí?
-Pos, entonses, no repita usté como un papagayo, lo que nadie’ntiende. Si no a qué jesa marea de masa humana en la calle, pidiéndole a los políticos que reassionen, y se unan a nivel europeo pa que los poderes finansieros no aprieten tanto.
-Es que mientras, lo’mpresarios ca ve’stán más afisiaos, sin créditos, y jasí no jay quien amplie los puestos de trabajo.
-Tié usté rasón, Curro, pero, no tós lo’mpresarios se ven con jesas dificurtades, y no s’echan p’adelante. Ya veremos en sestiembre qué nos encontramos.
-Como no lo barrunt’osté, yo, paisano… Pos que tenga un buen verano, y mos veremos j’entonses. Mientras, yo, en er campo, y con mi chicuela d’aguardiente de mostro pueblo, osté sabe.
domingo, 12 de junio de 2011
LA LASTRA
-Paisano, por fin, la retirada de l’astas que se jis’ayés, tomando posesión los resién elegíos de la nueva corporasión munisipal.
-Sí, pero aquí, Curro, a puertas serrás; menos pa la prensa, como si aquello fuese un cónclave vaticano.
-Es que, con la que se montó’n las puertas del ayuntamiento, cuarquiera las abría de par en par.
-Estaban los del 15M, con barras de pan, pregonando que los chorisos los ponía la casa consistoriás.
-¡La fama que s’han ganao los políticos!, paisano.
-Pos, yo, Curro, simpatisando con la movida de los “indisnaos”, y estando’n contra de la manera de jasés la política, no veo rasón pa metése con los nuevos c’han llegao.
-Ya; pero no le quepa duda que tal manifestasión es la que s’han ganao a purso los c’hasta’r momento jan pasao por ahí, y sus partíos.
-Pero, jestos acaban de llegás y no tién curpa. Y, puén venís las cargas polisiales como en Barselona y Valensia.
-Paisano, pero sus partíos sí. Aunque ya, los manifestantes, deberían pensás en otra clase de movida, con propuestas artésnativas, que mejoren er panorama.
-To lo que no sea controlás la’conomía… No y’ajorrando, sino con impessiones sobre la fiscalidá de tanto tramposo que no cumple con sus obligasiones con Jasienda. Otra cosa no v’a servís de ná.
-Vorvemos a lo de siempre, paisano. Con más impuestos no jabrá quien invierta.
-No invertirán lo’speculadores, Curro. Pero’mprendedores no fartarán, creando puestos de trabajo para gentes que lo gastarán y jarán sirculá’r dinero.
-Sí, pero sin convenio laborás entre patronás y sindicatos, er gobiesno tendrá que intervenís, y ni unos ni otros llegarán a ninguna parte.
-Ahí ti’usté, la clase’mpresariás que tenemos. Después d’estás ataos muchos cabos, para un buen acuerdo; como las jusnas se despacharon con la vistoria de los de Rajoy, dieron marcha atrás, y si te ví no m’acuerdo.
-Mucha competensia, paisano. Si no s’abaratan costos, mosotros no veremos la pás sociás.
-No se pué generalisás. Puesto que muchos sestores de la produsión siguen funsionando, y con unos buenos resurtaos incluso en la’sportasión.
-C’a luego v’a lo’stercoleros, como los produstos de las huertas que iban pa los sentrouropeos. Y a cuenta de no sabemos qué bichito que s’ha cargao a un montón de gente. ¿A ves jeso quién lo paga?
-Er gobiesno alemán, Curro, jestá por resarsísnos.
-Pero, con una miseria, paisano. De manera que mos van a tapá la boca sin ninguna considerasión.
-Los agricurtores siempre podrán demandá’r gobiesno alemán. Y desde luego, aunque se lo’stén pensando, Setapé tendrá qu’intervenís.
-Y l’Unión uropea. Si no, ¿pa qué’stán los comisarios?
-Pero, además, Curro, la ministra ya’stá preparando l’ayudas económicas der gobiesno, y en Bruselas también.
-Nunca será iguás que si la d’Hamburgo no jubiera metío la pata. Jeso, hay qu’evitás que güerva a ocurrís más.
-Jese fue’r prinsipás fallo. Aunque se comprenda l’alarma, con tantos muertos.
-Ponés los medios, paisano. Yo, mientras, con mi chicuela d’aguardiente… Osté sabe.
-Sí, pero aquí, Curro, a puertas serrás; menos pa la prensa, como si aquello fuese un cónclave vaticano.
-Es que, con la que se montó’n las puertas del ayuntamiento, cuarquiera las abría de par en par.
-Estaban los del 15M, con barras de pan, pregonando que los chorisos los ponía la casa consistoriás.
-¡La fama que s’han ganao los políticos!, paisano.
-Pos, yo, Curro, simpatisando con la movida de los “indisnaos”, y estando’n contra de la manera de jasés la política, no veo rasón pa metése con los nuevos c’han llegao.
-Ya; pero no le quepa duda que tal manifestasión es la que s’han ganao a purso los c’hasta’r momento jan pasao por ahí, y sus partíos.
-Pero, jestos acaban de llegás y no tién curpa. Y, puén venís las cargas polisiales como en Barselona y Valensia.
-Paisano, pero sus partíos sí. Aunque ya, los manifestantes, deberían pensás en otra clase de movida, con propuestas artésnativas, que mejoren er panorama.
-To lo que no sea controlás la’conomía… No y’ajorrando, sino con impessiones sobre la fiscalidá de tanto tramposo que no cumple con sus obligasiones con Jasienda. Otra cosa no v’a servís de ná.
-Vorvemos a lo de siempre, paisano. Con más impuestos no jabrá quien invierta.
-No invertirán lo’speculadores, Curro. Pero’mprendedores no fartarán, creando puestos de trabajo para gentes que lo gastarán y jarán sirculá’r dinero.
-Sí, pero sin convenio laborás entre patronás y sindicatos, er gobiesno tendrá que intervenís, y ni unos ni otros llegarán a ninguna parte.
-Ahí ti’usté, la clase’mpresariás que tenemos. Después d’estás ataos muchos cabos, para un buen acuerdo; como las jusnas se despacharon con la vistoria de los de Rajoy, dieron marcha atrás, y si te ví no m’acuerdo.
-Mucha competensia, paisano. Si no s’abaratan costos, mosotros no veremos la pás sociás.
-No se pué generalisás. Puesto que muchos sestores de la produsión siguen funsionando, y con unos buenos resurtaos incluso en la’sportasión.
-C’a luego v’a lo’stercoleros, como los produstos de las huertas que iban pa los sentrouropeos. Y a cuenta de no sabemos qué bichito que s’ha cargao a un montón de gente. ¿A ves jeso quién lo paga?
-Er gobiesno alemán, Curro, jestá por resarsísnos.
-Pero, con una miseria, paisano. De manera que mos van a tapá la boca sin ninguna considerasión.
-Los agricurtores siempre podrán demandá’r gobiesno alemán. Y desde luego, aunque se lo’stén pensando, Setapé tendrá qu’intervenís.
-Y l’Unión uropea. Si no, ¿pa qué’stán los comisarios?
-Pero, además, Curro, la ministra ya’stá preparando l’ayudas económicas der gobiesno, y en Bruselas también.
-Nunca será iguás que si la d’Hamburgo no jubiera metío la pata. Jeso, hay qu’evitás que güerva a ocurrís más.
-Jese fue’r prinsipás fallo. Aunque se comprenda l’alarma, con tantos muertos.
-Ponés los medios, paisano. Yo, mientras, con mi chicuela d’aguardiente… Osté sabe.
domingo, 5 de junio de 2011
LA LASTRA
-Curro, como dijo’r torero’r Guerra: lo que no pués sés no pués sés, y además es imposible. No señós. Antes de causásle a nadie la ruína, se tié uno que tentás la ropa. Y no vale, a toro pasao, discurpáse.
-Toy con osté, paisano. Jora, ¿quién resarse a los agricurtores d’Armería o de Málaga, de las pérdias que los alemanes l’han ocasionao?
-Como si fuese poco la canina que ya teníamos jensima, vienen a jechásle toneladas de produstos hortofrutícolas andaluses, pa que se pudran. De manera que, lo tién que sabés: con las discurpas no van a comés toa la gente que s’ha queao mano sobre mano.
-Un atropello en toa regla, que’r gobiesno tendrá c’arreglás, paisano. Pero no veo yo a Setapé, que digamos, con mucha presensia de ánimo pa’nfrentáse a la Mérkel, y desísle que’r que rompe paga y se lleva los tiestos.
-Ar perro flaco, Curro, ya sab’usté, to se le vuerven purgas; y er seniso s’ha venío a vivís con nosotros y los produstores hortelanos.
-Desengáñes’osté, paisano, mostros políticos no dan la talla’n los despachos comunitarios que ya deberían jabés tomao cartas en er asunto.
-No sé, Curro, estoy tan indisnao, que no m’encuentro. Ni siquiera’r dato de la recuperasión de puestos de trabajo, disminuyéndo’r paro, me consuela.
-Ya ver’usté; si jora que’mpiesa’r verano, no se mueve la’conomía, que dios mos coja confesaos cuando llegue’r inviesno.
-No se l’orvide a usté, Curro, que la crisis afesta también a los demás países que suelen enviasnos turistas.
-Sí, pero’n otras sonas de mostro’ntorno, las cosas se mejoran más rápidamente c’aquí.
-A nosotros, Curro, lo que nos vendría como agua de mayo, sería c’ar jurao que’stuvo aquí ayés, le diese por declarás a Córdoba capital europea de la cultura pa’r 2016.
-Bueno, jeso’speremos que no mos se’scape.
-Pos, no s’hag’usté muchas ilusiones, porqué’s mu seria la competensia que tenemos.
-Paisano, pero siudades que reunan tantas cosas c’admirás, reconoscál’osté, no son muchas.
-En jeso’stoy yo también. Y que’n España, jast’ahora, las siudades elegidas jan sío der norte. ¡A vés si arguna ves, le toca’r sús!
-Yo, me barrunto que pa’r 2016 mos toca ya a los andaluses.
-Jeso sería un buen motivo de selebrasión, Curro, y si además er gobiesno alemán es menos hostíl con nosotros, las cosas quisás s’enderesen antes.
-Y, como’r Pepé v’a toma’r relevo en muchos munisipios, a mí me se jase que las cosas prometen.
-Usté, Curro, paese c’ha nasío ayés. ¿De la derecha qué pué usté’sperás?
-¿De quién v’a esperás osté, de Setapé: que mos ha dejao a medio país en la cola de’r paro?
-Er paro, no se l’asjudique usté ar gobiesno. A’sta artura, Curro, no vamos a vorver a lo mismo. Los tejesmanejes de la Banca, los maníos mercaos, y en definitiva los dueños der cotarro, que con sus dineros ponen y quitan gobiesnos, jesos son los que tién que rendís cuentas, y Rajoy no se la v’a pedís.
-Po’ntonses lo que yo le dig’osté: ¿pa qué’legimos a los representantes políticos?
-Curro, pos pa que, pos lo menos, sargan los más desentes que tengamos a mano.
-¡Uf! Pos, no’s ná la confiansa c’osté deposita’n sus congeneres.
-Sí, pae. Porque, aunque yo considero que tós tenemos derechos, también creo que no tós somos iguales. Aunque hay muchos gorfos, no tós llegamos tan bajo.
-S’osté lo dise… Yo, mientras, osté sabe, con mi chicuela d’aguardiente de mostro pueblo.
-Toy con osté, paisano. Jora, ¿quién resarse a los agricurtores d’Armería o de Málaga, de las pérdias que los alemanes l’han ocasionao?
-Como si fuese poco la canina que ya teníamos jensima, vienen a jechásle toneladas de produstos hortofrutícolas andaluses, pa que se pudran. De manera que, lo tién que sabés: con las discurpas no van a comés toa la gente que s’ha queao mano sobre mano.
-Un atropello en toa regla, que’r gobiesno tendrá c’arreglás, paisano. Pero no veo yo a Setapé, que digamos, con mucha presensia de ánimo pa’nfrentáse a la Mérkel, y desísle que’r que rompe paga y se lleva los tiestos.
-Ar perro flaco, Curro, ya sab’usté, to se le vuerven purgas; y er seniso s’ha venío a vivís con nosotros y los produstores hortelanos.
-Desengáñes’osté, paisano, mostros políticos no dan la talla’n los despachos comunitarios que ya deberían jabés tomao cartas en er asunto.
-No sé, Curro, estoy tan indisnao, que no m’encuentro. Ni siquiera’r dato de la recuperasión de puestos de trabajo, disminuyéndo’r paro, me consuela.
-Ya ver’usté; si jora que’mpiesa’r verano, no se mueve la’conomía, que dios mos coja confesaos cuando llegue’r inviesno.
-No se l’orvide a usté, Curro, que la crisis afesta también a los demás países que suelen enviasnos turistas.
-Sí, pero’n otras sonas de mostro’ntorno, las cosas se mejoran más rápidamente c’aquí.
-A nosotros, Curro, lo que nos vendría como agua de mayo, sería c’ar jurao que’stuvo aquí ayés, le diese por declarás a Córdoba capital europea de la cultura pa’r 2016.
-Bueno, jeso’speremos que no mos se’scape.
-Pos, no s’hag’usté muchas ilusiones, porqué’s mu seria la competensia que tenemos.
-Paisano, pero siudades que reunan tantas cosas c’admirás, reconoscál’osté, no son muchas.
-En jeso’stoy yo también. Y que’n España, jast’ahora, las siudades elegidas jan sío der norte. ¡A vés si arguna ves, le toca’r sús!
-Yo, me barrunto que pa’r 2016 mos toca ya a los andaluses.
-Jeso sería un buen motivo de selebrasión, Curro, y si además er gobiesno alemán es menos hostíl con nosotros, las cosas quisás s’enderesen antes.
-Y, como’r Pepé v’a toma’r relevo en muchos munisipios, a mí me se jase que las cosas prometen.
-Usté, Curro, paese c’ha nasío ayés. ¿De la derecha qué pué usté’sperás?
-¿De quién v’a esperás osté, de Setapé: que mos ha dejao a medio país en la cola de’r paro?
-Er paro, no se l’asjudique usté ar gobiesno. A’sta artura, Curro, no vamos a vorver a lo mismo. Los tejesmanejes de la Banca, los maníos mercaos, y en definitiva los dueños der cotarro, que con sus dineros ponen y quitan gobiesnos, jesos son los que tién que rendís cuentas, y Rajoy no se la v’a pedís.
-Po’ntonses lo que yo le dig’osté: ¿pa qué’legimos a los representantes políticos?
-Curro, pos pa que, pos lo menos, sargan los más desentes que tengamos a mano.
-¡Uf! Pos, no’s ná la confiansa c’osté deposita’n sus congeneres.
-Sí, pae. Porque, aunque yo considero que tós tenemos derechos, también creo que no tós somos iguales. Aunque hay muchos gorfos, no tós llegamos tan bajo.
-S’osté lo dise… Yo, mientras, osté sabe, con mi chicuela d’aguardiente de mostro pueblo.
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